Inicio

Fantasía

Terror-CF

Novela

Buscar

Enlaces

RSS

Libro de Visitas

eMail

 

 

         

  Territorio Comanche 

 

 

  de  Arturo Pérez-Reverte

 

 

 

          Libro en parte autobiográfico en el que se narra cómo es la vida de un corresponsal de guerra, cómo se mueven en las zonas de conflicto y cuáles son los códigos en la "tribu" de estos cronistas del conflicto bélico, bastante adictos a la adrenalina. Junto a partes bastante reflexivas y a pesar de lo serio del tema, el tono sarcástico y jocoso de Pérez-Reverte hace que este libro arranque más de una carcajada al lector. Muy recomendable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Editorial: Alfaguara (1994)

 

Comprar (en Casa del Libro)

 

Resumen:

 

        "Para un reportero en una guerra, territorio comanche es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. El suelo de las guerras está siempre cubierto de cristales rotos. Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando." Así define Arturo Pérez-Reverte el escenario inquietante en que se ha movido como reportero de guerra. En Territorio comanche, abandonando por primera vez su faceta de narrador de ficciones, Pérez-Reverte nos enfrenta con la visión más real y descarnada, no exenta de ternura e ironía, sobre el trabajo de los corresponsales de guerra en la ex Yugoslavia. Un relato apasionado que se lee como una novela y obliga a preguntarse si existe una ética en el filo entre la vida y la muerte.

        La vida de los corresponsales de guerra está continuamente amenazada. Pueden ser blanco de un francotirador aburrido, tropezar con una granada de mortero, pisar una mina olvidada, encontrarse con una bala que aún no tenía destinatario o reventar haciendo una entrevista. Viven al límite, entre cadáveres y niños agonizantes; junto a ancianos olvidados por todos, incluso por la muerte; sin poder intervenir, sin poder participar, pues lo único que se espera de ellos es que informen, que obtengan imágenes, cuanto más cruentas mejor, deprisa, siempre deprisa, para poder llegar a tiempo a los informativos de la televisión, para ser los primeros en ofrecer la última ofensiva o la primera batalla...

        Pero, aún así, muchos de ellos vuelven una y otra vez, moviéndose por todo el globo en una procesión interminable al ritmo en que las guerras se desplazan por la Tierra. Vietnam, Beirut, El Salvador, Nicaragua, Irán, Kuwait, Bosnia... Viajeros incansables por tierras arrasadas, por ruinas humeantes, por culturas destruidas en aras de cualquier idea gloriosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Free counter and web stats